Y esta vez pasó..., pasó eso
Hoy era domingo, de marzo, uno más quizá. Pero esos virajes cuadriculados, esas pérdidas provocadas, esos forzados vuelos lentos, y esas tomas y despegues repetitivos, me resultaban maniobras un tanto sospechosas. Hacía ya unos vuelos que Álex, Jaime, y Lluis, de quienes había tenido la fortuna de aprender, y a quienes intentaba imitar, me venían avisando de que estaba cerca la hora. Era quizá demasiado temprano para ser domingo, pero era un domingo espléndido, de marzo, pero como si fuera de mayo, pues hacía calor, no había nubes, y el viento había decidido no trabajar. Bueno, quizá sería más freaky decir que era un domingo CAVOK, de los CAVOK de cuando pasa eso.
Había quedado temprano para desayunar con mi buen amigo Jordi, quien volaba también esa mañana y a quien ya le había pasado eso. Fue un desayuno entre risas, y comentarios, cómo no, siempre sobre aviación; fue rápido, como si deseáramos acabar de un solo sorbo el café para irnos a volar cuanto antes. Jordi me había hablado mucho de eso, y aun con recelo, esperaba ansioso que me pasara a mí también, y es que todo lo que merece respeto, atrae, y más si es por una pasión como lo es para mí volar.
Era Jaime mi instructor ese día, pero no le había visto aún por la cafetería, por lo que decidí anticiparme e ir adelantando trabajo. Subí al Aeroclub y la siempre amable Chus me dio la llave y la documentación de la Cessna que me habían reservado para ese vuelo. EC-DMC se llamaba, bonito nombre, siempre me ha gustado ese avión, quizá por haber hecho con él mi primer vuelo allá por el mes de agosto de hace ahora siete meses, quizá porque es fácil colacionar su nombre, o quizá porque es la única 152 en la que puedo elevar el asiento para poder ver algo..., sí, soy bajito. En todo caso, me iba a hacer ilusión que fuera la elegida para..., para eso.
Con el libro de familia de la DMC me fui a hacer el plan de vuelo recordando el último tema de derecho aeronáutico. Que si tipo de vuelo "X", que si nivel "VFR", que si "RMK/ Vuelo de escuela", que si pitos, que si flautas, pero, y ¿cuál es la casilla para eso?..., no hay, nadie sabe cuándo, ni dónde, ni cómo, ni con quién. Es así, eso es así. Pero eso podía estar ya muy cerca, el METAR avisaba, decía que en LELL ese domingo era un domingo CAVOK. Y para plataforma. Para allí que me fui deseoso de estar cuanto antes en el aire, y de pilotar, y de aprender, y de volver a sentirme tan feliz como cada vez que vuelo, sabiendo que además esto no ha hecho más que empezar.
No había acabado de disfrutar con el checklist, la puesta en marcha, y el resto de comprobaciones, cuando estábamos ya saludando: "Sabadell Torre buenos días, EC-DMC". Hasta las 11:00 en que pudiéramos hacer tomas y despegues, fue vuelo visual local por la zona de Igualada lo que pedimos..., ¡igual Jaime está forzando a que sea allí donde suceda eso!, pensé mientras memorizaba el "responda en 7056".
Eran las 08:50 Z cuando nos poníamos a 60 nudos y Jaime me insinuaba con un tímido gesto que tirara de los cuernos..., estábamos despegando. El cielo efectivamente era un cielo CAVOK, de caluroso domingo, que pedía sobrevolarlo y disfrutarlo. Un día perfecto para convencer a alguien de que volar es algo maravilloso. "Sobre Terrassa cinco millas fuera" indicamos y, hacia Igualada ilusionado. Tomamos un par de veces, con un precedente a la vista que por cierto, volaba un tal Jordi, ése que me contaba cosas de cómo era eso.
Velocidad pista, velocidad pista, me repetía Jaime, mientras yo pensaba, "¡pero si ahí no quepo!", pero sí, Jaime tenía razón, se cupo, y de sobra. Y apenas habiendo acariciado la pista, al aire de nuevo, y hacia Sabadell de vuelta. Un vuelo lento que permitió observar con fruición el otoñal paisaje catalán, unas risas en cabina, y entrando por November para pedir tomas y despegues. Se veía venir, eso merodeaba. "Creo que es irremediable", pensé mientras sobrevolaba Terrassa y, me empezaban a mí a sobrevolar las palabras de Jordi. Me fui poniendo en guardia.
Aunque faltaban cinco minutos para las 11:00, Torre nos dio indicaciones para tomas y despegues por la 13. Luces, calefacción, arco blanco, y flaps; "sobre depósito 1.500 pies", y estábamos en final. "EC-DMC autorizado a aterrizar por 13, viento de 170º de 2 nudos" se oyó, ¡qué emoción!, ... [silencio] ..., "le recuerdo que no se pueden realizar tomas y despegues hasta las 11:00, efectúe toma final", ¡qué sentencia!. "No me puede pasar esto a mí" pensé, "hoy era día para eso, sólo faltan 3 minutos para las 11:00, ¿por qué a mí?" me repetía una y otra vez. Otro vuelo más que me quedaba sin ver cómo era eso.
Jaime consciente de mis deseos de enfrentarme a eso, reaccionó rápido, me quitó la radio, esta vez sin timidez, ... y se erigió en abogado defensor: "¿podría mantener el plan de vuelo abierto por favor?, deseamos realizar tomas y despegues..., ¡sólo faltan un par de minutos!" comunicó con voz firme, ...[silencio]..., la Torre piensa, ... "Afirmativo" se oyó, "ruede de nuevo a punto de espera para 13 y manténgase a la escucha". ¡Qué subidón!. Miré a mi instructor, y su mirada me lo dijo todo, "Eso está aquí, hoy es eso", me transmitió.
Un par de tomas con él para calentar pero, no habla, no dice nada, no tiene nada que decir, me dice. "En la próxima parada me bajo, amigo, ¡sigue tú!", es lo único que logro sacarle. Ojos vidriosos, alegría, respeto, respiración profunda, deseo por demostrar que he tenido a los mejores profesores. Sueño. "Pero..., debe ser delito que el instructor abandone la aeronave, ¿no?, ¿cómo que te bajas?, y si me llaman, ¿qué?, ¿cómo es eso?, ..., oye, ¡Jaime!, ¡vuelve!, ¿cómo era lo del fallo de radio?,... ¿y lo del de motor?,... ¡vuelveeeeee!". Estoy soñando.
Pero desperté y retornó la realidad. Me di cuenta de que eso era así, que yo estaba solo y rodaba hacia la 13, y recuerdo que me convencía cada vez que miraba a mi derecha y no veía a nadie... Y pasó. Pero prefiero no seguir contando que pasó con eso, prefiero guardármelo como uno de los momentos más intensos de mi vida. Sí, lo soy, soy egoísta, pero es una sensación demasiado personal como para creer que todos los que han pasado por eso la han sentido igual, y es que cada uno vive sus minutos de felicidad de una forma diferente. Volved a disfrutar y pensad cada uno en cómo fue para vosotros eso, en cómo fue vuestra SUELTA.
Con el deseo de haberos hecho recordar uno de esos contados momentos que vale la pena recordar toda una vida.
A todos los pilotos del Aeroclub de Sabadell, de uno más.